Arte
   
  ..


ARQUITECTURA, REFECTORIO

Lamentablemente, como en la mayoría de los conventos toledanos, se carece de datos concretos sobre su primitiva construcción y ulteriores reformas, de las que hay, sin embargo, importantes muestras fechables primordialmente en los siglos XIII y XIV. Junto a las espléndidas obras renacentistas, en especial dos amplios patios moriscos renacientes, se conservan restos mudéjares excepcionales, primordialmente en el refectorio. Consta éste de dos zonas, una cuadrada, cubierta con sencilla bóveda de crucería de ladrillo, y otra rectangular, mucho más amplia, donde se conserva una arquería decorativa y un alfarje. Dicha arquería tiene arcos de herradura agudos y entrecruzados que cargan sobre pilastras con basa y capitel, todo ello en ladrillo, tal vez corresponda a una arquería mayor desaparecida al hacer reformas posteriores. Máximo interés tiene la techumbre de madera, un alfarje o techo plano holladero. Responde a un modelo singular, único en la carpintería toledana, en él se distinguen tres tramos, uno central y dos laterales similares, de los cuales se conserva en perfecto estado uno de estos últimos, ambos quedan delimitados del tramo central por dos gruesas jácenas o grandes vigas transversales, paralelas a los testeros, que se cargan en doble canes de lobulado perfil. Pero lo más interesante del alfarje es la decoración heráldica pintada en el papo de las jácenas lamentablemente solo conservadas en uno de los tramos laterales. La presencia del águila nos remonta al reinado de San Fernando casado en primeras nupcias con Beatriz de Suabia, madre de Alfonso X. Forma también parte del refectorio un tramo más pequeño cubierto con sencilla bóveda de crucería, cuyos arcos de ladrillo apoyan en mensura con decoración vegetal y con una máscara extraña. Como el alfarje estudiado debe fecharse en el siglo VIII, siendo una sencilla versión mudéjar de formulas góticas. Pero lo más interesante del Alfarje es la decoración heráldica pintada en el papo de las jácenas, lamentablemente solo conservado en uno de los tramos laterales. Decorados sus muros con pinturas al fresco y azulejería renacentista, destaca como obra principal un lienzo de la sagrada cena de la primera mitad del siglo XVI.

SALA CAPITULAR


Otra de las dependencias más hermosas del monasterio es la sala del capítulo, destacado ejemplo del arte morisco-renaciente, de planta rectangular y adosada al muro del evangelio de la iglesia, destacan en ella la solería el alfarje, dos curiosos sillones revestidos de azulejos y el frontal del altar. La solería es una típica "alfombrilla" toledana con una composición geométrica de laso, realizada con azulejos que engendran diversos remas esencialmente cuadrados y grandes octógonos, rellenos a su vez de cetrería o geométricas.

Perfecta armonía con la "alfombrilla" guarda el alfarje de la sala, provisto de grandes jácenas sobre canes de lóbulos. Se trata de un característico ejemplo de techumbre del siglo XVI, de sencilla construcción, pero ricamente decorada con pinturas en negro, blanco y ocre, que abarcan el papo de los canes y de las jácenas, las jalditas y la tablazón. El refectorio es plateresco, con labor de candelero y temas florales estilizados dispuestos con perfecta simetría.

Revela influencia morisca la decoración de barro vidriado del frontal de la sala capitular y de los escalones que suben al altar, aunque su técnica y motivos ornamentales sean ya plenamente renacentistas. En cuanto al frontal, se trata de una magnifica composición talaverana del último tercio del siglo XVI cuyo tema principal es la huida de Egipto, dentro de una cartela, con motivos renacentistas análogos a los de otros frontales de la época.

El retablo renacentista de madera dorada y estrofado cobija a una talla de cristo crucificado de estilo muy berruguetesco.

..
CLAUSTROS

La obra renacentista del convento se centra principalmente en los claustros, la iglesia y el coro. De los varios patios que encierra en su interior, merecen señalarse el claustro de las procesiones. Tiene dos pisos, el bajo presenta una serie de arquerías descansando sobre columnas dóricas que a la vez lo hacen sobre un zócalo de piedra seguido. La galería alta es adintelada con el mismo tipo de columnas, sobre altos pedestales. Otro claustro es el del refectorio, muy semejante al de las procesiones, pero las columnas de la galería baja apoyan directamente en el suelo y las dos crujías menores se doblan.

  IGLESIA  

Una de las piezas del convento que más transformaciones ha sufrido es la iglesia. Su bella portada consta de los cuerpos. El acceso se hace por un arco de medio punto sostenido por dos columnas, cuyo fuste está cubierto de motivos renacentistas. Muy finos son los que adornan el friso. Ocupan los ángulos dos tondos en altorrelieve con dos guerreros afrontados. En el segundo cuerpo, sobre la cornisa que cierra el primero hay dos hornacinas con otras tantas esculturas, en el medio San Clemente, titular del monasterio y a uno y otro lado San Bernardo y quizás San Benito con sendos escudos a los extremos con las águilas imperiales. Rematando todo el conjunto un medallón circular destacando en medio de un sol radiante la figura esbelta de la Virgen Madre con el niño Jesús en brazos. Con bastante verosimilitud se piensa que puede ser de Covarrubias. El interior del templo consta de una sola nave dividida en tres tramos, cubiertos con bóveda de crucería ya del siglo XVI ya separadas por arcos con rosetones renacientes. Sus muros ostentan pinturas al fresco representando escenas de la vida de la virgen, de época posterior, ya del XVII.

El retablo mayor consta de tres cuerpos y tres calles. La central, más alta, tiene el calvario con figuras de bulto redondo, la Ascensión en relieve, una talla de san Clemente y un lienzo de San jerónimo. En las laterales, los relieves de la Asunción , el Nacimiento la Adoración de los Reyes, bautismo de Cristo, Ascensión y venida del Espiritu Santo. Por último bajo hornacinas a los lados, los Santos Ildefonso, Gregorio y Benito, Floriano malaquias y Bernardo. Las transiciones entre las calles, dos escudos imperiales. Obras del S/XVI, a excepción del lienzo que es del S/XVII. En el muro de la izquierda, sobre la reja que comunica con la sala capitular, llama la atención una pequeña hornacina con una sepulcral y su estatua yacente correspondiente, contiene los restos de un hijo de Alfonso VII

 
 



 

Imperial Monasterio de San Clemente Religiosas Cistercienses . C/ de San Clemente , 1 . 45002 Toledo. TF : 925 22 25 47 - FAX: 925 28 02 17

 

 

Quienes somos Contactanos Historia Espiritualidad Comunidad Arte Página principal